Ayuda a tu hijo a tranquilizarse con el frasco de la calma
El frasco de la
calma es una técnica que inicialmente implementó María Montessori dentro de su
método, especialmente se utiliza cuando los niños están pasando por un momento
de llanto, tristeza, enojo, miedo o estrés, ofrece resultados a corto plazo ya
que ayuda al pequeño a gestionar sus emociones y poco a poco tener control
sobre lo que siente.
Se
trata de un frasco que con su contenido liquido con brillos yendo de arriba a abajo,
atrae la atención de los pequeños, esto ayuda a que puedan relajarse, se le pide entonces que mientras lo observa, sienta
su respiración y se tranquilice, todo
esto mientras se le ofrece comprensión y cariño.
No
solo es un tratamiento que ayuda a corto plazo sino también a largo plazo ya que ofrece una manera de
hacer consciente a tu pequeño de sus emociones despejando su mente de las
rabietas a través de la concentración y sintiendo su respiración.
Puede
ser útil en todo momento y en cualquier lugar, por eso es una forma práctica de ayudar a tu
pequeño ya que puede tener su frasco de la calma a la mano en todo momento.
Otro
de los beneficios del frasco de la calma es que ¡puede confeccionarse en familia!
A
continuación te ofrecemos una idea de cómo realizar el primer frasco de la
calma de tu hijo (a).
Materiales:
·
Un frasco de plástico
·
Diamantina del
color de su preferencia (recomendable colores claros para relajar a tu pequeño)
·
Pegamento
transparente (silicón frio)
·
Agua tibia
·
Colorante
vegetal de su preferencia (que no tape el color de la diamantina)
·
Pistola de
silicón
Procedimiento:
·
Dentro del
frasco primero serviremos el agua a la mitad del frasco.
·
Se añaden dos
cucharas soperas de pegamento transparente
·
De colorante
vegetal se añaden de 2 a 3 gotas dependiendo del color que requieran tener el
color del agua.
·
Agregar la
diamantina que gusten y de los colores que hayan escogido.
·
Rellena el
frasco con más agua para tenerlo ahora si lleno.
·
Taparemos el
frasco pero antes le pondremos silicón caliente alrededor de la tapa para
asegurarnos que no se saldrá el contenido.
¡Listo!
Ahora sí, ya sabes cómo puedes ayudar a tu
pequeño a tener su primer frasco de la calma y no solo eso, sino ayudarlo con
sus emociones.


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