El estrés en la maternidad

 


Ser mamá para muchas es una experiencia maravillosa, sin embargo no deja de ser agotador,  también implica periodos de  estrés, ya que  la sociedad ha colocado muchos estándares sobre las mujeres en general y las madres en particular, por ejemplo como con exigencias del tipo: “una buena madre no le grita a sus hijos, no se desespera, no pierde el control”  “debes ser la madre perfecta”; es común escuchar eso, o la frase “son los sacrificios que una madre debe pasar”,  este tipo de expresiones logran que cualquier mamá en algún momento se  sienta presionada, y no es secreto que  la mayoría se sienten agotadas física y emocionalmente ante las exigencias de la familia o la sociedad.

Muchas mamás callan por lo que están pasando, ya que en ocasiones son criticadas o juzgadas por cómo se sienten, o son comparadas con alguna otra mamá, la maternidad es vivida por cada mujer de manera  diferente y no debemos tacharla de mala, estas exigencias van generando inseguridad y estrés. De acuerdo con la psicología, el estrés suele hacer referencia a ciertos acontecimientos en los cuáles nos encontramos con situaciones que implican demandas fuertes para el individuo, que pueden agotar sus recursos de afrontamiento.

Algunos de los síntomas que se pueden observar son los siguientes:

  •       Inquietud, nerviosismo, ansiedad, temor o angustia.
  •       Deseos de llorar y/o un nudo en la garganta.
  •       Irritabilidad, enojo o furia constante o descontrolada.
  •       Deseos de gritar, golpear o insultar.
  •       Dificultad para tomar decisiones.
  •       Dificultad para concentrarse.
  •       Disminución de la memoria.
  •       Lentitud de pensamiento.
  •       Cambios de humor constantes.
  •       Depresión
  •       Ganas de comer

 

¿Cómo podemos prevenirlo o evitarlo?

1.    Reconoce que no eres perfecta, recuerda que eres una persona real y normal, que en ocasiones se equivoca.

2.    Organiza tu tiempo, si tu pequeño aun es un bebé, anota los horarios en los que come, duerme y está despierto para jugar, esto te será útil para distribuir tus actividades cotidianas, o si ya va a la escuela reestructura tu mañana,  si trabajas, distribuye las actividades por la tarde, dejando un espacio libre para ti y tu familia.

3.    Aprende a delegar, recuerda que la responsabilidad y el cuidado de tu pequeño y el cuidado de casa no es solo tuyo, papá también debe colaborar, reorganicen las tareas del hogar y trabajen en equipo, así te sentirás más desahogada, recuerda, no es malo pedir apoyo.

4.    Vuélvete práctica, busca soluciones rápidas, concretas y efectivas.

5.    Busca un momento para ti, toma un tiempo en el que te puedas consentir, arréglate, sal a caminar, toma un libro y ve al parque más cercano, busca actividades en donde puedas conocer gente nueva, como clases de Pilates, yoga o clases de Estimulación Temprana, hay muchas mamás que tienen experiencias similares y este tipo de clases es un buen espacio para conocerlas, también puedes salir con amigas o con tu pareja, pide apoyo a un familiar, amigo o a una niñera para que cuide de tu pequeño. Recuerda que si tu estas bien tu bebé te lo agradecerá.

 

En caso de que sientas que no puedes afrontar la situación, acércate a un profesional de la salud mental, para que te pueda apoyar a solucionar tu situación.




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