Mi hijo pega ¿Qué hago?
Si
tu hijo cuando se enoja o se frustra pega,
ya sea a ti, sus cuidadores o a otros niños, te damos algunas
recomendaciones para que sepas de qué manera abordarlo:
En
primer lugar es indispensable saber por qué pega, para esto empezaremos platicando con
él sobre qué es lo que le está pasando. Es importante descartarlo
todo, saber si está pasando por algún estrés escolar, familiar o si le está molestando.
Después
de preguntar sobre qué es lo que le está sucediendo pasemos al siguiente paso
que es
validar sus sentimientos ofreciéndole
ayuda para resolver juntos la situación, llegar a un acuerdo o soluciones y
juntos decidir qué es lo que podría hacer.
Es
muy importante validar los sentimientos de nuestro pequeño ya que eso ayudará más
adelante a mostrarlos y no reprimirlos. Sobre todo en esos momentos que
presenta un enojo o frustración ayudarlo a descargar esos sentimientos pero de
otra manera, por ejemplo en su cuarto y con una almohada, es llegar a acuerdos
juntos de lo que puede hacer cuando se presenten los sentimientos sin llegar a
golpes.
Otros
ejemplos pueden ser descargando el enojo rompiendo papeles o simplemente
dibujando el enojo y describirlo.
Ahora
describiremos qué medidas podemos tomar cuando veamos que nuestro pequeño le
está pegando a otro amiguito:
-
Apartarlo del
lugar donde ocurrió el incidente, exprésale que entiendes su enfado, pero que
esa no es la mejor forma de solucionarlo y explícale que a la otra persona le duele cuando le pega
y que es necesario que después que esté tranquilo ofrezca disculpas al
agredido.
-
Si el pequeño
muerda a otro niño debemos actuar de la misma manera, explicándole que morder solo se hace a la
comida y no a las personas, sobretodo explicando y entendiendo sus emociones,
la idea no es invalidar su enojo, si no la acción de morder o lastimar.
Una
cosa muy importante es que nunca debemos actuar con agresiones, gritos o
simplemente dejándolo solo y no darle importancia, siempre con tranquilidad,
siendo firme antes las situaciones y nunca burlándonos de la situación de
nuestro pequeño.
Ante
estas situaciones es indispensable acompañar a nuestro pequeño en sus
emociones, darles solución y que de esta
forma no se vuelva un hábito o una forma
de arreglar sus dificultades, por lo regular alrededor de los 4 o 5 años los
niños ya suelen contar con más estrategias para enfrentarse a las situaciones
que le generan un malestar, aunque definitivamente es responsabilidad de los
padres enseñarlos a manejar adecuadamente sus emociones.
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